LA CELESTINA
Era principios de octubre, tocaba castellano. Mi profesor de
lengua castellana Jorge tenía una noticia que decirnos: “Este primer trimestre
tendremos como lectura obligatoria La Celestina”. En ese momento me
recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Sentía miedo. Me habían dicho
personas de cursos más adelantados que la celestina era una lectura horrible.
Unos cuantos días más tardes empecé con la primera lectura. Abrí el libro y comencé
a leer. Muchas palabras no las entendía, pero para eso existen instrumentos
como el diccionario. Los días posteriores continué la lectura, página por
página, acto por acto. Finalmente acabé el acto número 21. Me sentía orgulloso
de haber terminado esta obra.
Después de esta breve introducción en forma de texto narrativo,
procederé a dar mi valoración crítica de este libro.
En primer lugar, el personaje central de la obra es la Celestina,
ya que a partir de ella se desarrolla toda la acción. Cada uno de los
personajes de esta obra tienen un carisma que los diferencian entre sí. Solo
hay una característica en la que coinciden la mayoría de personajes en esta obra,
y esa es la codicia. Un ejemplo: si Calisto no hubiera sido tan codicioso por
alcanzar la gloria de Melibea, jamás se habría resbalado por la escalera y
Melibea no se habría suicidado posteriormente tirándose desde la torre. O si
Celestina hubiera dado la parte de la cadena de oro a Pármeno y Sempronio nunca
la habrían matado, y al mismo tiempo, ellos no habrían muerto degollados en la
plaza pública. Por lo tanto, todas estas muertes están relacionadas entre sí y
envueltas en dos personajes; Calisto y Melibea.
Celestina; alcahueta, hechicera, maga, prostituta y mil y un
oficios más, presenta una serie de características que la hacen única. Entre
ellas la que más destaca es su sabiduría. Esta característica, la utiliza para
engatusar a muchos personajes de esta obra; entre ellos Calisto y Melibea. Gracias
a un lenguaje excelente y el buen uso de las palabras, consigue todo lo que se
propone. Por otra parte, es una mujer despreciable y egocéntrica, ya que solo
piensa en ella misma.
Los grandes enamorados Calisto y Melibea son casi idénticos. Tal
vez, Melibea es un poco más responsable e
ingenua, ya que le importaba perder su honra. En cambio, Calisto era un
enfermo. Su único objetivo era alcanzar su matriz.
Los dos criados más relevantes Pármeno y Sempronio juegan un papel
muy importante en esta obra. Pármeno, es un joven engatusado por Celestina, el
cual recibe el amor de Areúsa, una prostituta al servicio de la alcahueta. Por
otra parte, encontramos a Sempronio, un hombre adulto asociado a la Celestina (personaje),
enamorado de Elicia.
Como no, nombrar a Centurio, sicario encargado de vengar la muerte
de Pármeno y Sempronio matando a Calisto y Melibea. Pero él no es quien realiza
semejante tarea, sino su amigo Traso y sus compinches.
Referente al contexto, este libro está escrito en el S. XV, época
muy religiosa. Esta obra fue todo un escándalo, ya que se trataban
temas como el sexo, brujería, hechicería… Es más, este fue uno de los libros
prohibidos. El atrevimiento de Fernando de Rojas al escribir La Celestina
me parece muy arriesgado, ya que le podrían haber condenado a ser degollado.
Hay una expresión que llama mucho la atención; “…sepa de ti
largamente la triste razón porque muero. ¡Gran placer llevo de no la ver
presente! Toma, padre viejo, los dones de tu vejez. Que en largos días largas
se sufren tristezas. Recibe las arras de tu senectud antigua, recibe allá tu
amada hija. Gran dolor llevo de mí, mayor de ti, muy mayor de mi vieja madre.
Dios quede contigo y con ella. A él ofrezco mi ánima. Pon tú en cobro este
cuerpo, que allá baja.” Este fragmento
del final del libro explica la parte más conmovedora de la obra, que nos hace
ver los rasgos más humanos del personaje de Melibea.
Para finalizar, el propósito de este libro es el de hacer ver a
las personas de esa época el camino correcto a seguir. En esta obra, todos los
personajes que viven la vida en pecado mueren o conllevan una multitud de
desgracias.

